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FICHA
William Wordsworth
“El preludio”

Edición y traducción de Bel Atreides
DVD EDICIONES
640 PÁGINAS
28,90 EUROS
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Poesía
El sacerdote de la naturaleza

Primera publicación íntegra en España de “El preludio”, de William Wordsworth, una cúspide, monumental y moderna, del movimiento romántico

EDUARD CAIROL - 07/01/2004

Más de ocho mil versos, en la versión definitiva, divididos en catorce libros; medio siglo de vida del autor consagrado a su elaboración y revisión casi constantes... Estas cifras bastan para reservar a “El preludio”, la obra más ambiciosa de William Wordsworth (1770-1850), un puesto de honor entre los grandes poemas de la literatura universal, como la “Odisea”, el “Mahabharata” o “La divina comedia”, pero contribuyen al mismo tiempo a ocultar su absoluta modernidad. En efecto, ya los primeros intentos de fundar una literatura auténticamente moderna, realizados en Alemania a finales del XVIII, habían asignado a ésta, frente a la perfección clásica, los atributos de la imperfección y la falta de acabamiento, a causa de su propio exceso de ambición. Pero, como su nombre indica, “El preludio” no es sino el preámbulo de un grandioso poema, titulado “El recluso”, del que Wordsworth no llegó a redactar más que una parte y, así, se nos aparece como una sublime ruina romántica.

Junto al gusto por lo incompleto y lo fragmentario, la tendencia a la autorreflexión constituye, según Paul Valéry, el rasgo más característico de la modernidad literaria. Formulado en la terminología acuñada ya a finales del XVIII, el poeta moderno es “sentimental”, en tanto que la realidad sólo surge para él en el interior de la reflexión o la idea que se forja de ella. Así, el sujeto moderno o autorreflexivo no se halla jamás al inicio de la experiencia que protagoniza, sino al término de ella, y una vez ha sido reconstruida mediante su exposición o relato. Este complejo proceso reinterpreta, en términos profanos, el viaje circular del alma en Plotino o la conversión de san Agustín, narrada en las “Confesiones”, y proporciona su estructura a la “Fenomenología del Espíritu” de Hegel, la novela de formación (Bildungsroman) y el psicoanálisis. Análogamente, “El preludio” no presenta tanto las peripecias de Wordsworth cuanto el proceso a través del cual ha llegado a reconocerse a sí mismo como poeta.

Pero, tal como ya sucedía en las autobiografías espirituales y los relatos de conversiónque son su precedente más remoto, la progresiva revelación del destino poético de Wordsworth a lo largo de “El preludio” se desarrolla a partir de una serie de episodios dramáticos. Así, la obra es en primer término la respuesta a la crisis provocada en el poeta por la pérdida de intensidad de la imaginación y la facultad visionaria tras abandonar la juventud, en beneficio de un carácter más reflexivo. Pero en el centro mismo del poema se sitúa aún otro conflicto de mayor alcance. Se trata de la amarga decepción causada por el fracaso de la Revolución Francesa, interpretada como realización de la profecía apocalíptica del fin de los tiempos y la reintegración de la humanidad a su estado de felicidad y concordia anterior a la Caída.

Frente a la alternativa entre la acción política y la consagración a su misión como poeta, Wordsworth se inclina por esta última, no sin algún remordimiento. Según todos los indicios, el texto de “El preludio”, en la medida que constituye la revelación del genio poético de su autor, puede interpretarse como un intento de este último de justificarse ante la propia conciencia. Ahora bien, un abandono parecido del compromiso político en beneficio de la vida interior y el cultivo del espíritu constituye asimismo la respuesta de la intelectualidad europea ante el curso tomado por la Revolución, convertida en guerra europea. De esa renuncia a la felicidad en una sociedad perfecta surgirá todo el romanticismo y sus más conspicuas manifestaciones, como la fascinación por la soledad y la infancia, la concepción del amor y la amistad como formas de transcendencia del yo y de fusión con la totalidad cósmica, y la contemplación de la naturaleza como experiencia religiosa.

La caída y el paraíso perdido

En este sentido, “El preludio” representa un compendio de los grandes temas románticos. Así, el poema de Wordsworth constituye de hecho una reformulación de los motivos cristianos de la caída y el paraíso perdido, convenientemente naturalizados. En último término, “El preludio” aspira a dar razón del abandono de la infancia y de la imposibilidad de vivir una existencia feliz en una sociedad justa, exculpando a Dios por lo que ordinariamente nos parece un castigo injustificable. Se trata de una empresa planteada a toda una generación por el fracaso de la tentativa revolucionaria, y acometida por diversos autores contemporáneos. Para Wordsworth, el derrumbamiento de las utopías políticas demuestra que la verdadera felicidad se halla en el contacto con la naturaleza y el cultivo de la amistad y el amor. El Reino de los Cielos, por lo tanto, se ha trasladado a la tierra y la religión se ha interiorizado por completo.

Por su parte, el entumecimiento de la imaginación infantil, ante la cual el mundo aparecía como una totalidad viva, también se justifica por cuanto, mediante el ejercicio de la poesía, dicha visión retorna enriquecida por la reflexión y la conciencia de su inmenso valor. Como más tarde para Proust, tan sólo la obra de arte permite para Words-worth recuperar el tiempo perdido. La rememoración y reelaboración poética sustrae a su fugacidad las experiencias y nos abre de nuevo las puertas del paraíso. La vida posee, como sostiene el romanticismo, una última justificación estética. La poesía, que asume el lugar central de la religión, constituye así para la modernidad el auténtico tema del poema, como afirmará Wallace Stevens. Si ahora podemos tener acceso a ello es gracias al brillante oficio de Bel Atreides, que ha sabido verter perfectamente al castellano el tono discursivo del original, acompañándolo de un oportuno aparato crítico, y a Sergio Gaspar, que publica por vez primera la edición íntegra y bilingüe de la obra, en un formato absolutamente de lujo.



 
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