ARCHIVO / FRANCESC ROCA

Caminar a través de los años y los bosques sirvió a  Wordsworth para explicar el porqué de cuanto acontece en torno al hombre.
Poesía



El preludio

Autor:

William Wordsworth
Edición y
traducción:
Bel Atreides
Editorial: DVD
Páginas: 636
Precio:
28,90 €


La biografía del mundo


El preludio, extenso poema dividido en 14 libros y cuyo cuerpo principal fue escrito entre 1799 y 1805, es, sobre todo, la construcción de una mente, el desarrollo de los diversos estadios en los que se establece una conciencia, esa conciencia que va convirtiéndose en el testimonio de un proceso doble: el de la inauguración y el de la recomposición del mundo. Cada paso, cada verso de esta epopeya del pensar poético, añaden elementos que contri­buyen a explicar la causa primera de las cosas, el porqué de cuanto acontece en torno a un ser humano. Se diría que el inglés William Wordsworth (1770-1850) desmenuza en El preludio todas las posibilidades del conocimiento, acude a la memoria para pensarse tanto como individuo de un tiempo pasado como hombre del ahora. No vio el poema publicado; lo trabajó a lo largo de su vida, esculpiéndolo en esos intersticios que quedan entre la intuición y la razón.
    El poema, que avanza como una proa entre la niebla, está veteado de reflexiones que convergen en yuxtaposiciones discursivas, en un continuo ir y venir temporal y espacial; se diría que su lógica impide una linealidad coherente, pero lo lógico para Wordsworth es no renunciar a una visión marcada por la multiplicidad. Hay un continuo contrapunto que ayuda a ampliar la mirada y los límites de un lenguaje que sólo se define en el silencio.
     El lector puede tener la sensación de hallarse ante una gesta en la que el héroe, pese a obrar en distintos paisajes,está recorriendo un trayecto cir-



cular. Es la metáfora del hombre moderno que no puede zafarse de su interior y siempre gira en torno a un mismo centro. Vemos en Wordsworth el ideario romántico en su estado más puro. Lo que da sentido a su andadura es la función como creador; el caminante cruza los lugares en tanto que los crea y trasciende: redescubrir la Naturaleza significa estar a merced de una realidad mudable, por eso no hay determinismo en El preludio, nada termina porque todo va constituyéndose a cada instante. No es la historia de un hombre, sino la biografía del mundo.

La ejemplar edición y traducción de Bel Atreides, y el arrojo de un editor capaz de hacer viable un proyecto así, son un regalo para el lector que, como el mismo Wordsworth, día a día va en busca de un génesis que le permita conocer y dar sentido al hecho de estar vivo. Porque vivir consiste en no abrazar el determinismo, y eso es lo que hizo el poeta hasta su muerte en 1850: sabia que caminar a través de los años y los bosques comporta una representación de sí mismo en una transformación continua. Nada se detiene porque está activo el dictum según el cual “nuestra mente / se hace mil veces más hermosa que la tierra”. Son versos en los que muestra cómo el acontecer diario es un discurso a varias voces, todas surgidas del mismo lugar pero dichas desde los más alejados rincones en los que se pronuncia sin culpa la palabra hombre.



Ramón Andrés